
Cuando las autoridades cierran playas o colocan banderas restrictivas, no se trata de una medida exagerada ni dirigida únicamente al turismo. En Los Cabos, el oleaje alto puede representar un riesgo serio para residentes, visitantes, prestadores de servicios y familias que acuden a la playa a caminar, convivir o trabajar.
Durante los efectos del huracán Polo, Protección Civil de Los Cabos pidió a la ciudadanía evitar acudir a las playas mientras persistiera el fuerte oleaje, incluso para caminar sobre la arena. La autoridad municipal señaló que las corrientes y marejadas pueden cambiar rápidamente y provocar accidentes aun cuando las personas no entren completamente al mar.
Además, se informó el cierre preventivo del puerto de Cabo San Lucas a la navegación de embarcaciones pequeñas debido a las condiciones marítimas adversas. Esta medida busca prevenir accidentes en el mar, especialmente para pescadores, prestadores de servicios turísticos y usuarios de embarcaciones menores.
Para la población local, la recomendación es sencilla: respetar las banderas, no acercarse a la orilla cuando haya oleaje elevado, evitar tomarse fotografías en zonas rocosas, no dejar que niñas y niños jueguen cerca del agua y atender los avisos oficiales. También es importante que hoteles, restaurantes y comercios frente al mar aseguren mobiliario, sombrillas, anuncios y cualquier objeto que pueda ser arrastrado por el viento o el agua.
Las playas son parte de la vida diaria y de la economía de Los Cabos, pero en temporada de ciclones el mar puede cambiar en minutos. Respetar los cierres no es perder un día de playa: es evitar una emergencia.
