En Los Cabos, el calor no se siente igual que en otros lugares. Hay días en los que salir a la calle, trabajar al sol o dejar a un niño dentro del carro unos minutos puede convertirse en un riesgo real. La Secretaría de Salud ha insistido en hidratarse de forma continua, permanecer en espacios ventilados, usar ropa ligera y no dejar a bebés, niñas, niños, adultos mayores o personas con discapacidad dentro de vehículos expuestos al sol.

El primer error de muchas familias es pensar que la deshidratación o el golpe de calor “se avisan solos”. No siempre pasa así. El IMSS y la Secretaría de Salud señalan signos de alarma como piel caliente y seca, confusión, vómitos frecuentes, dificultad para respirar, mareo o pérdida del conocimiento. Cuando eso ocurre, ya no basta con “darle agua y esperar”: hay que mover a la persona a un lugar fresco, bajar su temperatura con paños húmedos y buscar atención médica, sobre todo si se trata de menores, adultos mayores o alguien que ya venía sintiéndose mal.
En casa, la prevención empieza antes de salir. Tomar agua aunque no haya sed, ofrecer líquidos con frecuencia a niñas y niños, evitar comidas muy pesadas antes de exponerse al sol y procurar espacios ventilados ayuda más de lo que parece. La OMS y autoridades de salud recomiendan además ropa holgada, de colores claros, sombrero o gorra, y reducir actividades físicas intensas en las horas más pesadas del día.
Con los niños hay que ser todavía más cuidadosos. No siempre expresan bien que se sienten mal; a veces solo se ponen irritables, muy cansados, callados o dejan de jugar. UNICEF recomienda vigilar si tienen mucha sed, calor, vómito, boca seca, dolor de cabeza, respiración rápida o fiebre alta. En bebés y menores pequeños, la vigilancia debe ser constante, especialmente en salidas largas, trayectos en auto, playa o eventos al aire libre.
Los adultos mayores y quienes trabajan bajo el sol también requieren atención especial. En muchas familias cabeñas hay albañiles, repartidores, vendedores, personal de limpieza, jardinería o turismo que pasan horas al aire libre. Para ellos, la hidratación frecuente, la sombra cuando sea posible y los descansos cortos no son lujo: son protección básica. En una ciudad donde el calor forma parte de la vida diaria, cuidarse no es exagerar. Es entender que un descuido de minutos puede convertirse en una emergencia.
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