Cuando llegan las vacaciones, muchas familias viven el mismo problema: las niñas y los niños tienen más tiempo libre, pero mamá y papá siguen trabajando. En ese periodo también aumentan los riesgos de accidentes en casa, por lo que la prevención y la organización se vuelven clave. En Los Cabos, además, existen opciones comunitarias que pueden ayudar, como las Casas de Cultura, programas permanentes del Instituto de la Cultura y espacios deportivos municipales.

Lo primero no es llenarles el día de actividades, sino darles estructura. A las niñas y los niños les ayuda mucho saber a qué hora se levantan, cuándo comen, cuándo hacen una actividad tranquila, cuándo juegan y cuándo descansan. Una rutina simple reduce el aburrimiento, baja el estrés y evita que todo termine en horas y horas de pantalla. No tiene que ser complicada: desayuno, arreglo personal, una tarea del hogar acorde a su edad, tiempo de juego, lectura, comida, descanso y alguna actividad creativa.
También sirve dejar preparada una “caja de vacaciones” con materiales baratos: hojas recicladas, colores, plastilina, cuentos, rompecabezas, pelotas, cuerda para saltar o juegos de mesa sencillos. Cuando el dinero no alcanza para cursos o salidas, la creatividad en casa sigue siendo una gran aliada. Incluso actividades básicas como ordenar juguetes, regar plantas, ayudar a doblar ropa o preparar una merienda sencilla pueden mantenerlos ocupados y, al mismo tiempo, enseñar responsabilidad.
Otro punto importante es la seguridad. Los productos de limpieza, medicamentos, cerillos, cuchillos, contactos eléctricos y recipientes con agua deben quedar fuera de su alcance. La cocina, el baño y las escaleras son zonas de mayor riesgo, especialmente en hogares donde hay menores pequeños. Si los hijos van a quedarse algunas horas con un familiar, vecino de confianza o una persona cuidadora, conviene dejar por escrito teléfonos de emergencia, alergias, horarios de comida y reglas básicas de la casa.
Con las pantallas, la meta no debe ser prohibir todo, sino evitar que sean la única compañía. Una buena regla es alternar: primero una actividad física o creativa, después tiempo de pantalla; nunca al revés durante todo el día. También ayuda establecer espacios sin celular, como la mesa o la hora de dormir. Cuando el uso digital reemplaza el juego, la convivencia y el descanso, el problema no es solo el aparato: es el desequilibrio.
Y si la familia necesita apoyo extra, conviene mirar lo que ya existe en el municipio. Las Casas de Cultura de Cabo San Lucas, San José del Cabo, Miraflores, La Ribera y Santiago, así como los centros deportivos del INDEM, pueden ser aliados para encontrar actividades formativas y recreativas. A veces, resolver las vacaciones no requiere gastar mucho, sino conocer mejor los espacios públicos que ya están ahí.
NLC
